19 mandamientos de María Montessori que ningún padre debería olvidar jamás

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Maria Montessori fue una mujer muy especial para la historia de la humanidad. Ejerció como científica, pedagoga, médica, educadora, filósofa, antropóloga, bióloga, psicóloga, feminista y humanista. Fue la precursora de uno de los métodos de enseñanzas con mejor reputación en todo el mundo.

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Ella sostenía que la enseñanza en los niños era mucho mejor, si se sostenía como un juego en el que podía divertirse aprendiendo, de manera propia y espontánea. También aclara que el adulto debe ser únicamente un guía que brinda las herramientas para desarrollar el conocimiento.

Pero todo depende del infante para aprender. Ella tenía algunos mandamientos, término que muchas personas consideran alo fuerte al referirse a una técnica de enseñanza. Sin embargo, estos mandamientos la hicieron la reconocida pedagoga que fue. Es un recordatorio a los padres sobre cómo pueden guiar a sus hijos para que estos alcancen el éxito.

Enseñar y aprender no es algo complejo, pero requiere paciencia y el manejo de las herramientas adecuadas. Eso trataba de hacernos entender Maria y lo logró con bastante precisión. No dejes de aplicarlo con tu hijo.

Para aprender a enseñar, considera los mandamientos de María Montessori

Los niños aprenden de su entorno, por lo que necesitan tener un espacio adecuado donde jugar, desenvolverse y aprender.

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Las críticas sólo sirven para juzgar, debes ser un ejemplo para él. Recuerda que los niños absorben todo, incluso la actitud que le demuestres.

Valora su esfuerzo no sólo lo pongas a imitar. Debe saber que lo que realiza bien hecho, tiene una recompensa. Es clave tener respeto a los niños.

Actitudes hostiles hacen a un niño peleonero, ese obstáculo no sirve para el conocimiento y el desarrollo interpersonal. Es importante razonar y convivir.

Aprende a ser justo con el niño y él sabrá ser justo con todos, la justicia lo vuelve alguien seguro y confiado.

No lo ridiculices y mucho menos en público, debes evitar las etiquetas o prejuicios que vuelvan al pequeño como alguien retraído.

El entorno de desarrollo lo ayuda a mejorar su confianza hacia los demás.

Denigrarlo puede desarrollar un sentimiento de culpa que paralizará su vida.

El niño tiene que confiar en sus instintos, respeta sus ideas y dale la debida importancia.

Las necesidades deben ser controladas, ayúdalo a ser paciente y enséñale que todo tiene un momento.

Aliéntalo a avanzar, apoya sus progresos.

La atmosfera amigable lo vuelve partícipe de las soluciones.

No hables nunca mal del niño, bajo ninguna circunstancia.

Resalta lo positivo del pequeño, enfócate en las cosas buenas.

Escucha lo que tiene para decir.

Respeta al niño cada vez que cometa algún error, corrígelo con respeto.

Necesitas estar para apoyar al niño, pero debes darle su espacio cuando no te necesite. Recuerda que el pequeño es el protagonista en su desarrollo.

Cuando tenga una traba, aliéntalo a reconocer sus fallas y hazle saber que más adelante logrará lo que anteriormente no pudo.

Demuéstrale al niño tu mejor cara y deja que aprenda de la mejor parte de tu persona

Comparte esta información con todos los que puedas.

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